Ser lesbiana no es fácil. Tras la represión del franquismo y las imposiciones del actual modelo social, se han visto forzadas a hacer ‘invisible’ su orientación sexual. Dar a conocer su condición, más allá de sus círculos íntimos, es aún un tabú. Así lo reconoce más del 52% de las 468 mujeres homosexuales vascas que participaron en el estudio ‘Visibilidad y participación social de las mujeres lesbianas en Euskadi’ elaborado por Inmaculada Mujika, a raíz de una beca de investigación convocada por el Ararteko en 2005. Mujika, socióloga y psicóloga de Aldarte, un centro de atención para personas homosexuales, participó ayer en la conferencia ‘Voces de las mujeres en la diversidad sexual’, celebrada en el Artium con el apoyo del departamento de Promoción Social de la Diputación, en la que explicó a los asistentes las conclusiones de su trabajo.
Hablando de lesbianas en el ámbito público, la muerte de Alicia Delgado, la “Princesa del Folclor”, el 25 de junio, acapara la atención de la opinión pública y de los medios de prensa de Perú.
Delgado, de 50 años, mantenía una relación lésbica de ocho años con la también cantante vernácula Abencia Meza, de 37, y su vida en común era seguida al detalle por la prensa del espectáculo que informaba de sus encuentros y desencuentros -a veces violentos- hasta la muerte de la primera de Delgado.
El cadáver de Alicia Delgado apareció el jueves 25 en su vivienda de un distrito residencial al este de Lima, y su asesinato impactó en Perú.
Delgado habría sido asesinada dos días antes por su guardaespaldas, identificado como Pedro Mamanchura, detenido el lunes cerca de la frontera norte cuando trataba de salir del país hacia Ecuador.
El asesino confesó a la policía que apuñaló a Delgado hasta matarla y acusó a Meza de haberlo contratado para el crimen.
“El motivo fueron los celos de Abencia por la relación que habría iniciado la víctima con un arpista de su grupo musical”, dijo el jefe de criminalística de la policía, general Félix Murga.
