Minusválida y gitana se casan en Granada.

Cuando se encontraron, Rosario tenía 16 años y Sara, 18.  Por supuesto, estos no son sus nombres reales. Ambas tenían claro que eran lesbianas, pero también que su romance no iba a ser entendido, sino combatido. Residían en una zona de Granada donde nada es fácil, un arrabal en el que malviven centenares de vecinos gitanos, payos e inmigrantes. Un gueto: paro, delincuencia, marginación, absentismo escolar… No era un entorno amable. «Nos han dicho de todo:‘tortilleras’, ‘coja’… Nos han amenazado. Familiares nuestros se avergüenzan de nosotras. Hemos pasado mucho, pero aquí estamos, a punto de casarnos. ¡Con un par… de ovarios!». Hay vidas que son como un combate de boxeo.
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