Alí es el primer refugiado político por cuestión de orientación sexual tras la aprobación, el pasado 15 de octubre, de la ampliación de la Ley de Asilo Político en la que se recoge esta circunstancia. Es un iraní de 36 años que recibió esta información el pasado 14 de diciembre, aseguró hoy que “un gay sólo puede estar muerto en Irán, nunca vivo”.
Así, explicó en rueda de prensa que oculta su identidad por “miedo” a que el Gobierno iraní tome represalias contra su familia, que continúa en su país de origen, e incluso señaló que su hermano y su madre no saben su identidad sexual, porque no conoce su posible reacción ya que en Irán “ser gay no es bueno”.